Bhairava o Paramashiva

BHAIRAVA o PARAMASHIVA  son nombres que la tradición shivaísta da al Supremo Absoluto, “El Único sin Segundo”. Sin embargo, esta Pura Conciencia Trascendente puede ser percibida y concienciada por la mente humana común sólo por medio de formas personalizadas a las cuales el entendimiento humano común se puede dirigir. Este aspecto de la Fuerza Divina Suprema es conocido bajo diferentes nombres como por ejemplo: Maheshvara, Shankara, Bhagavan, Isha, Shambu, etc. nombres del Divino tanto en su aspecto trascendente como inmanente, dualidad que cualquier creyente de no importa que religión, forma o apelativo adora. Así como lo contó Swami Vivekananda, esta forma de alguna manera personalizada del Divino “es la suprema forma que el espíritu humano puede conferir al Absoluto”.

El adorador tántrico encuentra en Shiva el “Dios del Amor”, como una viva y vibrante realidad, llena de energía espontánea, de fuerza divina cuya presencia él puede percibir directamente, pero a quien él considera como una persona: “Usted es el gran ser (Mahapurusha), el único, el refugio de todos los seres”. El gran poeta místico Utpaladeva se dirige así hacía Shiva: “Usted es el Ser Espléndido (Adhipurusha), permanentemente despierto en el mundo adormecido”. En realidad, Shiva no tiene otro observador que Él mismo. Por consiguiente, él no puede constituir un objeto de estudio u observación para la percepción humana porque Él mismo es el Supremo Sujeto, que finalmente es logrado por los buscadores que realmente llegan al tope, por los conocedores de los conocedores, por los únicos Sujetos que se volvieron real y totalmente conscientes.

Para la metafísica tántrica, la Realidad Absoluta incluye en Ella misma todas las dualidades y polaridades reunidas, reintegradas en el estado de Unidad absoluta. La creación y todo el desarrollo implica la representación de la destrucción de la Unidad primordial y la separación de los dos principios fundamentales (Shiva- Shakti, etc.); El sufrimiento, la ilusión, la esclavitud que experimentamos como seres humanos ocurriendo exactamente en este agudo estado de dualidad (sujeto-objeto, etc.). El objetivo en la sadhana tántrica es reunir en los dos principios al interior del mismo corazón y cuerpo del discípulo practicante.

Abandonando por el momento los problemas metafísicos e intelectuales puestos por la trascendencia y la inmanencia simultánea del Divino, trataremos a continuación sobre los diferentes aspectos de Shiva, así como fueron transmitidos por la tradición de los Purana y de los Agama. Dichos aspectos de Shiva son considerados como hilos-guías para el entendimiento y la práctica del Tantra.

MAYAVIN, o el Supremo Mago o el Dueño de la Ilusión Cósmica o MAYA. Shiva es el mago perfecto que crea el mundo fenomenal por medio de su encanto cósmico. Es un pintor perfecto porque pinta la frescura y la riqueza de todo el universo en la pared de su conciencia sin ningún instrumento, material o modelo. Por medio de los gestos de su mano (Mudra), Él impregna en todo el mundo la diferenciación entre el masculino y el femenino. Como un actor, actúa solito en la obra de teatro de los tres mundos que Lo identifican.

PASHUPATI, o el buen Pastor o el Guardián de la manada. Shiva es también el Dios de la compasión y de la gracia infinita. En este aspecto, Él es adorado como el pastor de las almas hundidas por la ignorancia, almas que Él protege e impulsa constantemente hacía la realización de la suprema libertad.

UMAPATI, o el Bien amado de UMA. En este aspecto, Shiva se muestra como el Dios del Amor, el esposo amado por la energía divina esencialmente creativa o la madre cósmica llamada Shakti, Uma o Parvati que Él eternamente abrasa. Dicho amor universal entre los dos principios cósmicos siempre tiene correspondencia a nivel humano, en la felicidad y la beatitud extática que comparten ardientemente dos corazones enamorados.

VIRUPAKSHA, o Shiva Trascendente. Como Virupaksha o Trilocana, Shiva es adornado con el tercero ojo, terrible y misterioso, dueño de la destrucción de la dualidad y de la muerte, ojo que al mismo tiempo es el ojo de la compasión infinita que irradia permanentemente felicidad divina y amor.

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