La Relajación

La práctica de la relajación yóguica completa conduce fácil y rápidamente al descanso verdadero. Se puede aprender con mucha facilidad el acto de relajarse profundamente, y a recuperar de forma rápida la energía que se ha consumido durante el día, por medio de la práctica de SHAVASANA (la ASANA  “clásica” para la relajación) mejorando así la calidad del sueño y recargando regularmente el cuerpo con energía vital.

A través de la relajación yóguica completa también se puede tranquilizar muchísimo la mente, porque de esta manera la mente se vuelve, análogamente hablando, como un puesto emisor de ondas y energías que transmiten vibraciones interiores de tranquilidad y paz. De este modo, gracias a la práctica de la relajación en YOGA, se consigue conocer el descanso verdadero.

La técnica de relajación realizada en la posición SHAVASANA:

Acostado boca arriba (mejor con la cabeza hacia el norte o al oriente), con los pies separados aproximadamente unos 40 cm entre ellos , los brazos ligeramente separados del tronco con las palmas de las manos hacia arriba, acerca lo más que puedas la zona lumbar al suelo.


En esa posición corporal (asana) se realiza la profunda relajación YOGA por grupos musculares. En las partes del cuerpo que están relajadas podemos experimentar varias sensaciones como: un calor moderado, vibraciones finas, o la pérdida gradual de la percepción sobre el peso y el contorno del cuerpo físico.


Proyecta tu conciencia en la pierna izquierda, y comienza la relajación consciente músculo por músculo, comenzando con los dedos del pie, luego la planta del pie, el pie entero, el tobillo, los músculos de la pantorrilla desde abajo hacia arriba, la rodilla, el muslo desde abajo hacia arriba y finalmente la cadera.

Para por un momento el proceso para percibir la relajación integral de la pierna izquierda. Compara las sensaciones de la pierna izquierda (ya relajada) con las de la pierna derecha (no relajada) y trata de percibir las diferencias para aprender el valor de la relajación consciente.
Después proyecta la conciencia en la pierna derecha y continúe la relajación de la misma manera, desde los dedos de los pies hasta la cadera, músculo por músculo.

Luego proyecta la conciencia en el brazo izquierdo y continúe la relajación músculo por músculo, desde los dedos de las manos hasta el hombro: los dedos, la palma de la mano, toda la mano, la muñeca, el antebrazo, el codo, el brazo propiamente dicho y el hombro. A continuación, proyecta la conciencia en el brazo derecho y relaja el brazo del mismo modo.

Trata de percibir simultáneamente la relajación profunda de todas las extremidades. Luego continúa relajando los músculos de los glúteos. Después los músculos pélvicos, los músculos sexuales, los músculos y los órganos abdominales desde abajo hacia arriba. Luego los músculos de la espalda, desde las caderas hasta los hombros; después los músculos del pecho de abajo hacia arriba. Relaja el cuello desde abajo hacia arriba, la nuca, los músculos de la garganta, el músculo de la lengua, los labios, las mejillas, los músculos de los ojos, de la frente y del cuero cabelludo. Toma conciencia de la relajación profunda de todo el cuerpo.

Examina tu cuerpo para localizar cualquier área todavía tensa y relaja esa zona. Trata de percibir el cuerpo energético en un estado de dilatación, fuera de los límites del cuerpo físico, observando una sensación como de flotar o de vuelo. Trata de percibir el estado de armonía con el medio ambiente, ya que desde la perspectiva de la conciencia superior, somos “uno” con todo lo que existe. También percibe los centros energéticos (CHAKRAS) y su armonización con las energías benéficas del macrocosmos, estados de paz, felicidad, regeneración.

Después de unos momentos en este estado, proyecta gradualmente la conciencia de nuevo en el cuerpo físico. Observa el estado de tranquilidad interna profunda, del desarrollo de la confianza en uno mismo/a, de la voluntad, del cariño, de la alegría de vivir, del amor incondicional puro.

Comienza a respirar más profundamente con el abdomen, abre lentamente los ojos, haz pequeños movimientos con las manos y los pies, estírate como después de un buen sueño. Continúa tu día disfrutando de los efectos de esta relajación profunda y nota la diferencia en tu bienestar a través de la práctica regular.